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miércoles, 2 de abril de 2008

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN LA NUEVA CONSTITUCION

Dr. Fausto Alarcón Cedeño

Durante los últimos años el Ecuador ha evolucionado notablemente en materia de Derechos Humanos. A raíz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, redactada por la ONU el 10 de diciembre de 1948, la mayoría de países en el mundo han plasmado a través de sus Constituciones los derechos consagrados en esta Declaración, muestra de aquello nuestro país no ha sido la excepción al encontrar que dentro de los derechos fundamentales de primera y segunda generación sobresalen en la normativa constitucional nuestra. La actual Constitución es considerada por varios tratadistas y activistas de Derechos Humanos de América Latina, como una de las más sobresalientes en la protección y garantías que el Estado reconoce a sus habitantes, de allí que es importante resaltar la aspiración que han tenido movimientos sociales tanto de hombres y mujeres en su constante y ferviente lucha en lograr un mejor status digno en la sociedad.

El trabajo preparado por la Asamblea Nacional Constituyente y que entró en vigencia en 1998, a través de la nueva Constitución se introdujeron valiosísimas reformas en los Derechos Civiles, Políticos, Económicos, Sociales, Culturales y del Medio Ambiente, es decir a los Derechos de Primera, Segunda y Tercera Generación que no estaban considerados en Constituciones anteriores. Merece capital importancia el que en la actual Constitución se hayan clasificado de manera expresa a los sectores menos favorecidos denominados “Grupos Vulnerables”, al disponer que en el ámbito público y privado recibirán atención prioritaria, preferente y especializada las niñas (os) y adolescentes, las mujeres embarazadas, las personas con discapacidad, las que adolecen de enfermedades catastróficas de alta complejidad y las de la tercera edad.

El proyecto de nueva Constitución elaborado por la comisión de juristas del CONESUP en relación a los Derechos Fundamentales también introduce interesantes e innovadoras reformas, pretendiendo perfeccionar estos derechos, y el Estado como garante de aquellos, debe reconocerlos y garantizarles a sus habitantes. Por aquello, los Derechos Civiles y Políticos constituyen los cimientos sólidos donde comienza a eregirse la dignidad de la persona, pero no existirá el goce absoluto de estos derechos sino van aparejados de los Derechos Colectivos, como los Económicos, Sociales, Culturales y al disfrute del Medio Ambiente, que son entre otros, el complemento indispensable para poder vivir en comunidad y que nos lleve por el sendero del respeto y el disfrute pleno de los Derechos Fundamentales que tiene el hombre.

En resumen, el continuo progreso que en materia de Derechos Humanos se ha dado en el Ecuador, debe ser mantenido y perfeccionado por los actuales Asambleístas elegidos últimamente por votación popular; y, se deben elaborar o reformar leyes secundarias que hagan más efectivo el respeto y la aplicación de los mismos.

ASAMBLEA CONSTITUYENTE CUESTIONADA

Ab. Douglas Vaca Vera

La Asamblea .Naciona1 Constituyente que por primera vez se reúne en territorio manabita, está a punto de cometer un grave atentado para las aspiraciones históricas de Manabí, al negar que conste en el nuevo texto constitucional, la declaración de que e1nuevo sistema para el gobierno nacional, sea el de “autonomías provinciales”.

Es decir, esta Asamblea que generó tantas esperanzas de cambio, sobretodo en cuanto a la forma de gobierno del país, al parecer en vez de terminar con el nocivo “centralismo político, económico y administrativo” lo que hará es fortalecerlo, utilizando variados engaños y subterfugios, como la regionalización horizontal, la cuenta única del tesoro, los ministros regionales, la supresi6n de los Consejos Provinciales y eliminando las pocas conquistas logradas hasta el presente, en materia de descentralización y asignación de competencias.

Nos están engañando, el partido político dominante en la Asamblea; sus directivos y el Presidente de la República, a través del Senplades organismo de planificación del gobierno, que presentó desde junio del año anterior, un proyecto de Constitución, que por más que lo nieguen, está en manos de periodistas y juristas que lo reciben oportunamente.

Faltan tres meses para que termine la Asamblea Constituyente (24 de mayo) y no han redactado formalmente, ni siquiera el primer artículo de la nueva Constitución. Están esperando, que la opinión pública se convenza que han estado acumulando propuestas ciudadanas, para introducir “en paquete” todas las disposiciones que ya tienen diseñados los nuevos representantes del centralismo reconcentrado, que tiene su sede en la capital ecuatoriana.

Es doloroso decirlo, pero es la única forma de hacer conocer el engaño que se prepara. Los invito a leer el capítulo preliminar de la Constitución que surgirá en Montecristi, y se darán cuenta que por ningún lado aparecerá la propuesta de “gobiernos provinciales autónomos”. Ese privilegio lo tendrá únicamente, los llamados “distritos metropolitanos”, que son: Quito y Guayaquil. Los demás territorios de la Patria, seguiremos padeciendo el obsoleto centralismo, adornado con el cuento de la “revolución ciudadana”.

Para cohonestar este engaño, es lamentable que la Asambleísta manabita que preside la Mesa 4, de ordenamiento territorial, manifieste: “que la autonomía, quedara para el futuro, porque todavía el Ecuador no es preparado para este nuevo sistema de gobierno”.

Absurdo de absurdos, porque precisamente si queremos que la autonomía, como nueva forma de administrar el Estado, empiece a fortalecerse, es necesario que desde ahora conste en el texto constitucional. No tener que esperar diez o veinte años más, para recién implementar las Autonomías Provinciales.

Por eso, advertimos a los Asambleístas de Manabí, y a los de otras provincias; que no sean cómplices de esta traición cívica, y exijan que conste en el texto de la nueva Constitución, un artículo que diga:

“Las Autonomías provinciales son la nueva forma de administrar el Estado ecuatoriano”. Palabras mas o palabras menos, pero que se exprese en forma clara, este anhelo del pueblo manabita, al que no renunciaremos jamás, por mas que se oponga el reencauchado centralismo que a vuelto a tomar el gobierno de Rafael Correa.